Hay una extraña tendencia a asociar estar constantemente ocupado con ser productivo. Los correos electrónicos continúan hasta la noche, los fines de semana se convierten en días laborables adicionales y tomarse varios días de descanso puede comenzar a sentirse irresponsable.

Pero los humanos no son máquinas. Trabajar continuamente puede hacer que sea más difícil reconocer el agotamiento porque estar cansado gradualmente se vuelve normal.

Unas vacaciones interrumpen ese patrón. Salir del entorno habitual puede crear distancia psicológica con respecto a los plazos, las reuniones y las responsabilidades cotidianas. Viajar también puede exponerte a diferentes lugares, personas y formas de pensar.

El beneficio no es necesariamente no hacer nada. Alguien podría pasar sus vacaciones explorando otro país, visitando a la familia, haciendo senderismo, nadando o simplemente durmiendo adecuadamente. Lo que importa es romper temporalmente la rutina.

Esto puede ser particularmente importante para los empresarios y profesionales cuyas mentes rara vez abandonan por completo el trabajo. A veces, la solución a un problema difícil no aparece mientras se mira el problema durante otras seis horas.

El descanso no es lo contrario de la ambición. Si se usa correctamente, es parte de su mantenimiento.